sábado 25.11.2017

Por Lisandro Olearo, enviado especial.-

Lunes 19 de Septiembre de 2011

Nueva Zelanda, de punta a punta

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Por: Lisandro Olearo

Más de 2000 kilómetros recorridos siguiendo la esperanza mundialista de Los Pumas por la Isla Sur de Nueva Zelanda. Antes de tomar el ferry que nos llevará a Wellington, destino del próximo partido del seleccionado argentino, tuvimos que recorrer unos cientos de kilómetros para poder llegar hasta Picton, el norte de la Isla Sur.

Del extremo sur hasta el extremo norte, salida rápida de Invercargill después del triunfo argentino sobre Rumania, para ganar tiempo, usar a Dunedin como dormitorio para descansar, consto mucho decirle adiós a esta bellísima ciudad, pero sirvió para tomar fuerzas para llegar hasta Christchurch, lugar que también fue utilizado para pasar la noche.

En la ciudad que meses atrás fue víctima de dos terremotos que se cobraron la vida de muchas personas, fuimos recibidos por un grupo de argentinos que vive allí. El rosarino Agustín Domínguez Sañudo fue el nexo con este clan de jóvenes argentinos que gracias a la visa de trabajo que otorga por un año el gobierno neozelandés, pueden vivir y soñar con vacaciones en el sudoeste Asiático.

Este grupo que en Argentina no se conocían han forjado una amistad aprueba de todo. Además de compartir el mismo techo, comparten datos de mejores ofertas laborales, viajes, y lo más importante es que varias veces a la semana organizan bajo el mando del porteño Agustín Oberst una comida bien argenta. Antes de viajar a Invercargill para alentar a Los Pumas, erigiéndose como la barra oficial de Los Pumas, realizo un gran asado y para despedir a Al Rugby, el chef oficial de la casa más albiceleste de Christchurch, cocinó unas milanesas que a más de uno hizo poner la piel de gallina.

Antes de dejar, Christchurch, Al Rugby decidió dar un recorrido por la ciudad y llegar hasta su corazón donde los terremotos pegaron muy duro. El neozelandés es amable y alegre, pero en esta ciudad la tristeza es un común denominador de los que la habitan.

Al centro de la ciudad no se puede ingresar, está vallado y sólo se puede ver de lejos a los obreros trabajando para reconstruir lo que quedo en pie después de los dos episodios. Locales cerrados, otros apuntalados es la imagen del corazón de Christchurch. Antes de tomar la ruta número 1, una visita obligada es el Amy Stadium, el hogar de los Crusaders, actual sub campeón del Súper Rugby y el equipo más ganador de este torneo.

El estadio que iba a albergar a Los Pumas en dos encuentros, está cerrado y por el momento no se sabe que va a sucederle en el futuro. La prioridad es la reconstrucción de la ciudad y después será el turno del estadio, algunos dicen que lo arreglarán y otros más pesimistas hablan de su demolición, que sería otro duro golpe para esta ciudad que como toda Nueva Zelanda vive el rugby como una cuestión de estado.

Una vez más la ruta nacional número 1 nos llevará a destino. Los 325 kilómetros que nos separan de Picton, nos otorgan la posibilidad de estar cerca del Océano Pacífico, de atravesar montañas, de bajar la velocidad por las curvas y contra curvas en los picos montañosos, que se asemejan al cruce de la cordillera de Los Andes y como es habitual, las verdes praderas, llenas de ovejas y en menor medida de vacas. No importa si la parcela es sobre una ladera de montaña, por los productores ganaderos locales utilizan hasta el último centímetro de tierra para tener a sus ovejas pastando.

El mal tiempo también fue otro testigo más del viaje y arribo a Picton, ciudad donde El Hincha dirá un hasta pronto a la Isla Sur, es que en 2012, Los Pumas jugarán el torneo de las Cuatro Naciones y es posible que regrese para poder cubrir ese hecho histórico para el rugby argentino.
Tags:  Nueva Zelanda  Invercargill  Wellington  Los Pumas  Mundial  Argentina  
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