sábado 25.11.2017

Análisis Grupo D

Miércoles 9 de Septiembre de 2015

Un estable y cuatro que no

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Joe Schmidt, garantía de estabilidad al mando de Irlanda.
Por: Eugenio Astesiano
Se puede analizar por sus entrenadores: la constancia en el trabajo bien planificado de Joe Schmidt para Irlanda, a la que llegar a esta competición como campeón del 6N vigente, en un alto nivel -a pesar de las últimas derrotas- y con el juego bien aceitado, con todas las piezas encajadas en los lugares debidos, con un capitán imprescindible como Paul O'Connell, con Johnny Sexton muy maduro para ubicar el juego, con un pack que tiene una tercera línea que puede causar estragos si no se la domina (y hoy, en este grupo, no parece que algún otro pueda hacerlo), con backs decididos en el centro de la cancha y con los tres del fondo que son de una temeridad y poder de definición y contraataque muy sensible, es que Irlanda arriba a Inglaterra con máxima pretensiones.

Schimdt sabe perfectamente que si hace bien sus deberes, evita a los All Blacks en Cuartos. Y ni eso le da desánimos al entrenador irlandés, porque en una copa del Mundo es donde se los puede sorprender a los de negro. Irlanda sabe que sus fortalezas están en lo que puedan generar los pistones Paul O'Connell, Jamie Heaslip y Conor Murray como ejes de los ataques y J. Sexton lanzando juego porque no olvidemos que en el centro de la cancha, Jared Payne y Darren Cave tienen de sobra para cortar. Nada que no haya hecho ya ante Italia y ante Francia. 

Irlanda tiene balance. No es un equipo que se descompense, que pase sobresaltos o se desdibuje. No. Irlanda puede jugar un poco mejor a veces o no tanto, pero jamás va a perder la línea o va a ser un equipo desbordado. Es muy regular en su rendimiento y si durante el partido tiene un bajón, lo compensa enseguida. Ante Inglaterra en Twickenham le pasó eso. No pudo ganar, pero siempre se mantuvo en partido. Lo dicho, Irlanda ha ido, en este preparación, más allá del mero resultado y eso es lo que le traerá dividendos en la RWC.

Francia, la atribulada Francia tiene los mismos titubeos, contradicción, irregularidades e inestabilidades que su entrenador Philip Saint André. Impronta absoluta. Todo lo que ocurra con los galos en el campo va surgiendo forzadamente. No fluye. No tiene ritmo de juego. Son estertores -algunos, de excelente calidad- pero espasmódicos al fin. 

Rugbísticamente, ya sabemos qué puede ofrecer Francia en una Copa del Mundo y es todo peligro. Ningún equipo ha sabido históricamente sobreponerse en momentos complicados -salvo en el 2007- como ellos. Francia es un equipo que en las RWC se transforma, que deja de ser el que es habitualmente y que puede -aún a pesar de sus altibajos- despacharse con partidos memorables.
Fred Michalak tendrá la tarea -al menos eso parece- de conducir los destinos del equipo y eso puede ser muy bueno o muy malo. 
No hay términos medios con el inestable de Fred, que si es muy presionado en el juego o psicológicamente con las declaraciones de sus propios compatriotas suele salirse de los carriles y ahí si, no hay Wesley Fofana, Yohann Huguet, Sebastién Tillous-Borde o Mathieu Bastareaud que los salve. Todo debería pasar por los delanteros pero hoy no son garantía de salvar un partido y menos, contra un pack como el del irlanda y acaso, hasta el italiano, acostumbrados a encontrarles el punto a los galos.

Italia es siempre, un grano en la nariz. Molesta, duele, es persistente y tenaz hasta que en un momento se desvanece o desmorona -cuando se le apaga la capacidad combativa o cuando empiezan los cambios- y ahí Italia empieza a penar la falta de desarrollo, los años perdidos, desperdiciados, dilapidados. El desarrollo no es solo dinero. El desarrollo implica un plan.

Italia nunca lo tuvo. Creyó que Mallet primero, luego Kirwan y ahora Jacques Brunel iban a ser las soluciones a sus problemas cuando el verdadero problema de base estaba -justamente- en la base de la pirámide. Hoy, la Azzurra se lamenta de no haber aprovechado el envión de otrora para tener consolidado hoy un grupo de jugadores jóvenes con algo de trabajo detrás. Eso nunca existió. Siguieron creyendo que nutriéndose de material de importación de dudosa calidad iban a zafar, y no...

No hay nada de calidad ni ahí, ni atrás. Cuando los Parisse, Castrogiovanni, McLean, Agüero, Zanni, Geldenhuys, Masi, Gori dejen de jugar, más pronto que tarde la mayoría, ¿qué harán? ¿Con qué suplirán esa falta? Italia pende de un hilo en este Mundial. Puede ser la despedida heroica o la inmersión profunda. Y todo en cuatro partidos...

Lo de Rumania y Canadá no deja de ser un duelo entre ellos para ver quién de ambos sale último de la zona. Rumania ha echado mano a extranjeros y nunca lo había hecho, pero sin resultados que inviten a soñar. Lo de los rumanos es un caso similar a Italia, pero pobre y sin plata. Canadá ha convocado a las estrellas del Seven de su país, que son buenos en eso, pero que a XV aún les falta amalgamar. El principal enemigo de los canadienses es el clima y la distancia. Un país gigante y nueve meses de nieve conspiran para que su selección crezca sólo de a pasos pequeños.
Tags:  Italia  Rumania  Canadá  Irlanda  Francia  
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