sábado 25.11.2017

Zona C

Jueves 24 de Septiembre de 2015

Rápido y furioso

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Santiago Cordero hizo un surco por su lado merced a su velocidad. Dos tries excelentes para uno de los mejores de la cancha (Foto Prensa UAR).
Por: Eugenio Astesiano
Costó cuarenta minutos. O mejor dicho, el ímpetu y las energías georgianas duraron sólo los cuarenta primeros minutos: luego, Los Pumas aprovecharon como pocas veces el hombre de más (la amarilla a Gorgodze fue una catástrofe para Georgia) y entonces, con el partido resuelto, el equipo se soltó y salió a marcar todos los tries posibles. En esa segunda mitad, fueron seis.
El primer tiempo resultó complejo, difícil e intrincado para Los Pumas más allá del firme inicio argentino. Georgia se las arregló con poco para, tras el try de Lavanini en el minuto cinco que parecía que abría la puerta, ir a campo argentino debido a los penales en las que Los Pumas fueron sistemáticamente castigados. tres de ellos, del scrum, algo que fastidió a Creevy, a Ayerza y a Tetaz Chaparro, porque el árbitro Doyle pareció tener de punto a los primeras líneas argentinos.

Durante ese primer lapso, Georgia complicó desde la lucha física, desde el juego cerrado, previsible pero duro, ajustando la agresividad en el contacto para comprometer a los atacantes Pumas que siempre buscaron cortar la defensa por el lado abierto. Los dos centros y la tercera línea europea trabajaron mucho y se hicieron cargo de mantener la diferencia cerca en el marcador, pero Georgia no podía concretar más que los penales que les quedaba a mano y a medida que pasaba el partido, se iba desgastando físicamente sin poder anotar puntos gordos y eso lo iba a sentir.

En el segundo tiempo, desde el inicio mismo, Los Pumas tomaron nuevamente la iniciativa y una acción en particular -la tarjeta amarilla a Mamuka Gorgodze- fue el principio del fin para la resistencia georgiana: en ese lapso de diez minutos en los que el vigoroso capitán georgiano estuvo afuera, Los Pumas anotaron tres tries y resolvieron -desde lo mental y actitudinal- el partido.

Una a una las conquistas empezaron a llegar por diferentes vías, pero casi todas relacionadas con la dinámica y la utilización criteriosa de la pelota en los espacios por los que Georgia estaba más complicado.

La velocidad de Cordero, el ímpetu de Cubelli, la fortaleza de Lavanini, la potencia de Imhoff y la viveza de Landajo, todos llegaron al ingoal de Georgia y los siete tries fueron una respuesta contundente a la paciencia y a la claridad en la toma de decisiones.
Fue clave la paciencia y la calma para entender por dónde pasaba el partido. El equipo pudo haber seguido en la onda en la que había terminado el primer tiempo, pero tuvo el caracter y la inteligencia para discernir que cuando se acabara la resistencia georgiana, había que acelerar, había que insistir en el plan original, no apartarse de él -Los Pumas se sienten cómodos pero les cuesta ese protagonismo cuando son favoritos- y cuando el equipo necesitó acelerar, lo hizo de manera contundente y dejó en claro que acá, a este Mundial, no se vino a hacer de espectadores de lujo.
Hourcade y los jugadores saben que Los Pumas son mirados. El paso siguiente será ser admirados por el juego, que hay y que cuando aflora, es contundente.

Tags:  Los Pumas  Argentina  Mundial  Inglaterra 2015  Georgia  
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